sábado, 1 de septiembre de 2012

Sed de alma

A una desconocida:

Quiero beberme tu alma. No me importa la edad, si es del pasado, del presente o del futuro. No me importan las heridas ni las marcas en la piel de tu armadura. No me importan las muescas de tus espadas, ni la sangre de tus hachas. Me importa tu alma, lo que guardas bajo la coraza metalica, bajo el disfraz de guerrera incansable, de enemigo indestructible o de princesa inalcanzable.

Quiero beberme tu alma en un beso de tu boca, en una caricia de tu piel. En el vuelo de tu pelo, o de tu falda. Tu falda. No soporto tu falda. Se empeña en provocarme una y otra vez, poniendo a prueba mi entereza, mis ganas de arrancartela y descubrir los secretos de tu cuerpo.

Quiero tener un mapa de tus caderas, el retrato robot de tu pecho, la biografía de tu ombligo, el DNI de tus piernas, la partida de nacimiento de tus ojos y la secuencia de ADN de tu saliva en el laboratorio de mi lengua.

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